Indemnizaciones por latigazo cervical

En una gran parte de accidentes de tráfico, existe daño cervical. Si tienes un conocido que haya sufrido un accidente de tráfico, o desgraciadamente lo has sufrido tú, conocerás lo que se llama latigazo cervical. Pero, ¿qué es exactamente un latigazo cervical? ¿Qué indemnizaciones por latigazo cervical puedes recibir tras una reclamación por accidente de tráfico?

Latigazo cervical en un accidente de coches, no es nada más ni nada menos que una sacudida brusca en el cuello, dicho de forma simple. En el mundo de la sanidad, estas sacudidas se llaman “hiperextensión e hiperflexión bifásicas”. Si quieres un símil, puedes mover tu mano hacia delante y hacia atrás, y ver el tipo de movimiento que tu cuello haría en caso de un latigazo cervical por accidente de tráfico.

Tras un accidente de tráfico usted puede ejercer su derecho a indemnización por latigazo cervical si este fuera el caso. Existen tres tipos de latigazo cervical, siendo el de tipo I el menor y el de tipo III el más doloroso. Incluso viajando a una velocidad baja, si un coche colisiona con el tuyo, el latigazo cervical sucede, y con él, una lesión. Y es que el movimiento del cuello es tan rápido que no hay tiempo de activar ningún mecanismo protector en tus cervicales.

Pero con un daño severo suele venir siempre una indemnización. Dependiendo del grado de lesión que tengas, la indemnización por latigazo cervical y lesiones que podrás recibir oscila entre los 3000€ y los 6000€, siempre y cuando no quede ninguna secuela y se haya curado con totalidad el daño.

Si por otra parte, hay un caso más grave; quedando secuelas y complicándose la recuperación, la indemnización por latigazo cervical a recibir puede llegar hasta los 20.000€ o más, caso en el que hay que acudir a una empresa especializada en el sector de los accidentes o abogados especialistas en accidentes de tráfico.

Existen multitud de empresas que llevan el tema de las indemnizaciones por latigazo cervical en accidentes de tráfico que serán capaces de asesorarte y recomendarte en el proceso de conseguir una, obviamente a un precio. Nunca olvides que te corresponde una parte económica siempre y tienes derecho a pedirla.